¿LOS NIÑOS PEQUEÑOS PUEDEN DEPRIMIRSE?

La depresión en los niños es un problema sanitario de considerable magnitud y es preciso detectarla y tratarla a tiempo

Escrito por: Miguelina Terrero
(miguelinaterrero@hotmail.com)


Es en las edades entre los 2 y los 5 años
donde aparecen en los niños la tristeza,
la pena, la nostalgia.
Las estadísticas dicen que hasta un 5 por ciento de los niños de la población en general han sufrido depresiones en algún momento de su vida, padecimiento que puede darse en muchos grados y que los profesionales de la conducta la consideran enfermedad, cuando interfiere con las capacidades y el accionar.

“La depresión en los niños es un problema sanitario de considerable magnitud y es preciso detectarla y tratarla a tiempo para prevenir la depresión del adolescente y más tarde la del adulto”, analiza el doctor Angel Almánzar, psicólogo, psiquiatra y especialista en enfermedades mentales de niños y adolescentes.

El profesional del Centro Vida y Familia afirma que aunque los niños pequeños se pueden deprimir, en la medida en que el niño tiene menor edad, se hace más difícil de diagnosticar porque existe una diferencia con relación al adulto en lo relativo a la capacidad de poder comunicar sus sentimientos.

Es en las edades entre los 2 y los 5 años donde aparecen en los niños  la tristeza, la pena, la nostalgia; sentimientos de complicada distinción de la depresión.

 Cómo surge

Hasta en un 80 por ciento de los casos, la depresión surge de manera progresiva y gradual – detalla Almánzar- aparecen síntomas que en un principio son inespecíficos y silenciosos, que con frecuencia pasan inadvertidos.

Otras veces la desencadena el divorcio de los padres, la muerte de una persona querida, las amenazas a la autoestima, las perturbaciones en las relaciones padres-hijos, las situaciones de  maltrato,  los desórdenes de la atención o de la conducta o discapacidades en el aprendizaje.

La depresión infantil puede estar presente al mismo tiempo que otros trastornos, como el de déficit de atención  con hiperactividad y la ansiedad.

La familia juega un rol fundamental. Al ser el entorno más cercano, el cuidado y la atención, la misma supervivencia  depende de los padres y demás miembros de la familia.

Una buena relación con los padres, el apego  que la madre y el hijo construyan mutuamente, será la base para una buena integración social y un desarrollo adecuado de la autoestima y la autoeficacia, puntales para incentivar su capacidad de afrontamiento y el manejo adecuado de la frustración.

La escuela también juega un importante papel en la identificación temprana de cualquier deficiencia del aprendizaje.

Tips para tomar en cuenta

Las alertas de los padres y profesores deben de dispararse si se observa que el niño:

Está continuamente triste, aislado, llora con facilidad, pierde el interés por la escuela, pierde el interés por los juegos preferidos, se aleja de los amigos y de la familia, presenta pobre comunicación, se aburre y se cansa con facilidad, presenta menos energía y concentración, se irrita fácilmente, montando rabietas y berrinches con facilidad, se nota mucho más sensible hacia el rechazo y el fracaso, elige finales tristes para sus cuentos y representaciones, expresa baja autoestima, se comporta de manera agresiva, se queja constantemente de dolores de cabeza o de estómago, duerme mucho o muy poco, come demasiado o muy poco, sufre regresión: habla como un bebe, se orina en la cama cuando ya había dejado de hacerlo, habla de escaparse de la casa, habla de suicidio.

 Como ayudar a su hijo si sospecha que está depresivo:

-Elogie  a su niño con frecuencia y de forma sincera.
-Hable con el niño sobre los acontecimientos que están bajo su control y sobre los que no.
-Estimule al niño a que hable de manera positiva sobre sí mismo.
-Disminuya en lo posible los cambios familiares.
-Hable con el niño sobre los sentimientos.
-Prepare actividades interesantes.
-No lo obligue a comer, prepare sus comidas favoritas. -Mantenga la rutina a la hora de ir a la cama.
-Estimule el ejercicio y la recreación.
-Disminuya todo aquello que le provoque inquietud, incertidumbre y ansiedad.
-Rechace la conducta  agresiva y/o destructiva de manera amable pero firme.
-Anime al niño a participar en juegos, actividades
-Esté alerta a las señales de suicidio.
-Busque ayuda profesional si la depresión se mantiene.

Del profesional

Angel Almánzar  es además doctor en medicina por la UASD, siquiatra y psicólogo médico por la Universidad Complutense de Madrid y el Hospital Clínico de San Carlos, España.
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Editor Gazcue es Arte

Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas, Columnista del periodico El Nuevo Diario

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